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Ecos de una noche primaveral de luna llena en tierra azteca… con Desorden Público
(por Jéssica Barquet)

A lo largo de nueve años he sido testigo de las visitas de Desorden Público a México, con altas y bajas, con shows y discos increíbles y sorprendentes en cada regreso, siempre quedaba la expectativa de lo que nos esperaba a la próxima visita aguardando por algo más bueno y sabroso que nos traerían, como niños engolosinados con esa mezcla agridulce que el combo caraqueño nos regalaba a diestra y siniestra.  El baile, la risa, el sudor, el cansancio, la conciencia, la crítica, la burla, la jocosidad, el amor, el dolor, el misterio y  “la buena nota” como dijeran ellos, se conjugaban dejándonos exhaustos tras cada visita.

Pero sin lugar a duda la noche de esta primavera ha sido la más memorable y no porque antes no fueran alucinantes sus presentaciones, sino porque al fin se vino el tiempo de cosechar con gusto lo que se ha sembrado con tanta insistencia y buena música.

El cartel del Vive Latino 2006 en su 7ma edición anunciaba con bombo y platillo a 60 de las propuestas más interesantes provenientes de toda Latinoamérica y la península ibérica, tras 2 días de largas jornadas, de intenso baile, tenaz lluvia, inclemente sol y 59 grupos de todos los sub-géneros que se pueden identificar como y con rock, divididos en 3 escenarios que funcionaban de manera simultánea, llegaba el turno para la banda No. 60 que sería la encargada de cerrar el escenario principal y con ello el festival con broche de oro: Desorden Público.

Pasaban de las 22:00 hrs cuando las pantallas del escenario mostraron unos tenues rayos blanquecinos que pronto se convirtieron en tremendos truenos provenientes del audio principal, los chavos que esperaban recargados en la valla voltearon al cielo medio incrédulos y de reojo al escenario, algunos se levantaron del piso para despabilarse mientras los de más atrás soltaban la manta que en el día les sirvió de brincolín; entre sombras aparecieron Hernán, Terry y Noel para acompañar con sus metales a los truenos que retumbaban en el escenario hacía unos minutos, a pesar de los problemas técnicos en el escenario que venían retrasando el arranque y que fueron imperceptibles para el público los paraguas blancos aparecieron enseguida escondiendo debajo a Caplís, Oscarello, Magú y Horacio; tras el primer acorde de guitarra de Truena, Truena y la voz de Horacio anticipando “parece que va a llover” lo que sonó como una invitación a “Tlaloc” el dios de la lluvia surtió efecto y comenzó a llover en verdad, con ello se desató la magia y se dio la comunión de Desorden con el público mexicano.

A pesar de la lluvia la gente brincoteaba alegremente y pronto comenzaron a correr del fondo de las gradas para acercarse al frente otro tantos hacían círculos bailando tranquilamente cerca de las orillas para estar más relajados, algunos más tímidos observaban moviendo poco a poco alguna parte del cuerpo.

Entonces vino Valle de balas y la lluvia parecía arreciar, lo cual no aminoró el ánimo de nadie abajo del escenario pues celebraban la recriminación de Horacio hacia la violencia que se vive en las calles de CCS y México.

El primer clásico de la noche: ¿Dónde está el futuro? Con todo y solos y  correderas por el escenario, con el griterío de la gente respondiendo a la primera estrofa “que yo no lo veo”  y sus subsecuentes interlocuciones.

Contagiados con la alegría que los rostros de los Desorden reflejaban al inicio de El Clon convocados por Horacio se levantaron los brazos de todos quienes estábamos ahí y comenzamos a moverlos al unísono de un lado a otro, una imagen que nunca olvidaré por la  vibra y fuerza tan impresionante que ese movimiento lanzaba hacia el escenario y sobre todo porque se podía dimensionar la cantidad de gente que había ya, en cuatro temas se había doblado el número de gente que había regresado de otros escenarios para ver el cierre del festival, a pesar de llevar algunos 12 hrs en aquel sitio tenían el ánimo aún para saborear al Desorden.

Para ese momento habría unas 40 mil personas según dicen los que son buenos pa’ calcular, aunque a lo largo del día desfilaron alrededor de 52 mil los que seguían ahí eran auténticos seguidores y conocedores de la historia de DP.

Ya sin lluvia pa’ alivianarnos del brinco un poco y con un mini discurso sobre los momentos de cambio en Latinoamérica vino Combate, bastante  coreado pues fue un sencillo del Diablo que sonó bastante acá, hará unos 6 años.

El único estreno de la noche fue Sepulturero que fue muy bien recibido por la gente que ansiosa empezaba a hacer sus peticiones especiales de temas, entre todos sobresalían un chico que mostraba constantemente una mini manta blanca que decía Gorilón y una chica se subía en los hombros de su novio tratando de ser escuchada por Magú a quien le pedía fervientemente Skápate.

Cerca de la valla que iba del escenario a la consola, la gente de seguridad se mostraba más relajada de lo normal ya que nadie intentaba brincarse ni se aventaba, todos parecían estar contagiados de la buena vibra que Desorden nos echaba desde el escenario como para pretender lanzarse por el aire y perder el lugar que tenían o algún detalle de lo que pasaba arriba.

El escenario se llenó de humo y se oscureció por completo, mientras aparecían unas calaveras en las pantallas se escuchaba un grito que dio inicio a La danza de los esqueletos probablemente la canción más conocida de DP aquí, montón de personas que ni siquiera saben el nombre del grupo conocen el tema, lo juro, se ha tocado como por 10 años con los temas clásico de rock y ska en español.

Dejando claro que en toda Latinoamérica sufrimos de los mismos males, El Racismo es una enfermedad fue coreada y bailada por todos, acompañando a los Desorden que brincaban cambiando de posición hacia los cuatro puntos cardinales con las piernas abiertas en forma de compás.

Después de tanto brinco y emoción, Caplís tomo el micrófono para hacer la presentación de un trío de invitados pero ni los que estábamos arriba ni  abajo del escenario le entendimos bien que dijo pues la altura hizo visible mella en él, su voz iba y venía, por si fuera poco hablaba demasiado caraqueño y rápido; sólo entendimos que habían invitado a tocar a unos panas mexicanos para que Danel pudiera cantar Zapatos Resbalosos entonces el Dan salto al frente, Oscarello al lado de Magú, Horacio a la percusión, el baterista de La tremenda Korte a la batería, y al frente Morocco y Manolete bajista y cantante del mismo grupo, que fueron recibidos con gran bulla por la gente.

Y evidentemente los zapatos resbalosos estaban presentes, llovía una vez más y Dan se daba gusto brincando con unos vistosos tenis blancos que le resbalaban perfecto a lo largo y ancho del escenario.

Hacia el cierre de la noche un clásico más: Esto es Ska, el cual dejó muy claro que Desorden es parte de la memoria histórica de este género, haciendo a medio tema un congelamiento al estilo del juego de niños del encantamiento, todo DP quedó paralizado en cierta posición a excepción de Danel que corrió al frente del escenario y pidió a la gente que levantara los brazos, aplaudiera y sonriera para las fotografías que estaba tomando, no faltó para variar el gracioso que aventó una botella con tierra que le dio a Magú, quien más tarde comentaría que en México a él siempre le toca algún proyectil por fuerza. Tras las fotos de Dan y un estruendoso grito de la gente que decía “¡Desorden, Desorden, Desorden, Desorden!” se descongelaron y terminaron el tema con muchísima fuerza, la adrenalina estaba a tope y se podía sentir la energía dando vuelta en círculo de la gente al escenario y de regreso.

Para completar el recorrido por la historia de DP que se dio a lo largo del concierto vino el tema que diera título al primer disco editado de DP aquí Canto Popular de la vida y muerte ligado con DP; en el público abrían filas de la consola al frente por las que corrían rápidamente como en forma de serpiente alucinados con el tema, impresionante postal.

Aunque la gente no dejaba de hacer peticiones, el show llegó a su fin con el tema más pedido de la noche: Allá Cayó; fue esa la oportunidad para soltar lo que quedaba de aliento y energía, parecía un gran hervidero de chapulines todos lanzándose de un lado a otro, ya fuera en su lugar o por los aires, las filas de serpientes hacían círculos y algunos más ya estaban aplaudiendo antes de que si quiera terminara el tema. Se escuchaba “no, que no, que no que no, que no que no, que no” pero que no se fueran, era lo que querían decir los chamacos que inundaban esa noche el Foro Sol. Me parece que había gente desde los 15 hasta los 30 y tantos años todos seguidores de DP.

Con el grito de fondo de “otra, otra, otra” Desorden se despidió agradeciendo a México la gran acogida y el cariño, mientras los músicos bajaban del escenario empapados en sudor complacidos por la respuesta y la gran asistencia, la gente se iba yendo poco a poco volviendo el rostro al escenario por si aparecían de nuevo, pero no; el público se marchó sonriente y satisfecho por la noche de energía y magia que los 9 panas nos dejaron... aunque nunca es demasiado cuando se esta disfrutando bastante.

Entre los comentarios para recordar…

- “Se discutieron...”
Técnico del festival que se acercó a Horacio y Dan para felicitarlos... ante la mirada atónita de ambos y la cara de extrañeza, les explicó que ese término hace referencia a que “se habían entregado al máximo en el escenario”.  Los DP se habían “discutido” como los grandes…

- “Después de dos intentos dimos con el lugar y momento de Desorden. ¡Por fin se les hizo justicia en México!”
Organizador del festival, directivo de la Compañía Ocesa

Músico de grupo mexicano de rock.

- “Son ska elegante. Se ven y se escuchan muy finos, y no sólo es su ropa y su actitud sino su música…” 

Los vestuarios súper elegantes y tan admirados por todos:

Caplís: pantalón negro, camisa roja con negro y lentes negros
Horacio: traje negro, camisa blanca y corbata floreada marrón
Magú: todo de blanco como un palomo con saco cuello redondo y tenis
Danel: pantalón a rayas, camisa negra, corbata clara y sombrero nuevo comprado en el mercado de La Lagunilla
Oscarello: café con negro y sombrero
Hernán: traje negro y lente oscuros
Terry: pantalón negro, camisa blanca
Noel: pantalón negro, camisa blanca, corbata rayas y sombrero
Coco: todo de negro, camisa y pantalón

“El más” y “lo mejor” de los DP en este viaje:

El mejor imitador del acento chilango–mexicano: Coco y Caplís
El más distraído: Danel perdió el gafete recién lo recibió y olvidó los zapatos pa’ bailar
El que más pateo calles: Horacio 
Los más fiesteros y con pila: Magú y Hernán
El más buscado: Caplís ¡cómo hubo de gente visitándolo la última noche!
El que más compró: Horacio
Los más tranquilos: Terry y Noel
El que todo fotografía: Danel
Al que chamaquearon: Oscarello (le sacaron la cartera en el metro, es una vergüenza para nosotros que le haya sucedido eso)
Lo peor del show: el teclado que no jalaba y nos retrasó tanto
Lo mejor: el show y la gente
La bebida: tequila y cerveza
La comida más rara: los tacos de gusanos de maguey

Los lugares m ás visitados: Zona Rosa, El Mercado de La Merced, El Centro Histórico (Zócalo), El Mercado de Lagunilla y el de Tepito, Mercado artesanías de La Ciudadela y Coyoacán.




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